A veces, después de una historia, empiezan otras.
Más pequeñas, más tranquilas, pero igual de importantes. Estos primeros momentos pasan rápido, casi sin darnos cuenta. Por eso, poder guardarlos tal y como son, tiene algo especial.
Estas sesiones están pensadas para acompañar sin intervenir, y capturar lo que ocurre de forma natural, como siempre.
Muchas de estas historias empiezan en una boda.